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lunes, 24 de octubre de 2011

Chill out de verano, chill out de invierno.

Hace unos días, mientras comía en el trabajo, una compañera conto que había estado en un pub en el centro de Londres, que le había encantado, muy modernito y ambientado como si fuera una cuadra de caballos. Cada mesa del pub, con sus respectivas sillas, estaba colocada en lo que correspondería a la cuadra de cada uno de los animales, separadas por un murito acabado en valla. Y toda la decoración basada el mundo de los caballos.

Esto me recordó una de las noches más extraña, a la vez que divertida, que he vivido en la Axarquía.  Si no me equivoco fue un sábado a principios de julio, lo que si seguro que fue a principio de este verano. Estaba con Patri, una amiga y compañera de trabajo, cenando y pensamos en llamar a alguno de mis compañeros de equipo a ver qué hacían. Nos dijeron que estaban en el bautizo del hijo de un amigo, en el Chill out de verano.  La conversación por teléfono con el señor delegado del equipo, que es con él que estaba hablando fue algo así:
            
            -Lope donde estáis? Que estoy con la Patri a ver si nos tomamos algo.
            -Pues en el bautizo del hijo del Dario, en el Chill out de verano.
-Donde está eso que no tengo ni idea.
-Como no va saber dónde está. En frente del campo de rugby, donde me tomó las cervezas con Dario cuando estáis entrenando.
-Pero tú, ¿eso es un bar?
-Coño pues claro, como no va a ser un bar.

Pues ahí que nos fuimos. Cuando llegamos allí estaban todos sentados en mesas, en un patio con aperos de campo, incluido un par de carros de caballos, como si fuera el patio de cualquier casa de campo. Ya habían acabado de cenar y estaba la gente tomando cervecitas y copas, así que nos tomamos unas cervezas. Al rato de estar allí, tuvimos una actuación en directo de un cantador de Vélez. Estaba siendo una noche muy entretenida.



La parte más divertida vino cuando empezó a hacer fresquito, e iba desapareciendo gente que no volvía. Así que le pregunte a Lope, y toda la gente que falta, y me contestó que estarían en el Chill out de invierno, que estaba empezando a hacer fresquito. Yo me quede bastante extrañado, pero como en Vélez, y más para mis amigos de rugby, cada bar tiene catorce nombres distintos tampoco le hice mucho caso. Al rato nos quedamos prácticamente solos, así que el Lope nos dijo “ale vamos pal Chill out de invierno”, yo puse cara de extrañado, y me dijo “si coño a la parte cubierta del bar”. Como, tanto Patri como yo, somos gente muy bien mandada le seguimos, y entramos dentro de una pequeña nave que estaba pegada al patio donde habíamos estado.

Lo primero que se notaba al entrar es que había un cierto olor desagradable, el cual tardabas poquito en adivinar de donde provenía, el Chill out de invierno no era otra cosa que una cuadra de caballos. Eso sí muy bien puesta con su barrita, un pequeño escenario con la típica mesa y sillas andaluzas, y por supuesto con los caballos que toda cuadra tiene que tener, que eran la principal fuente del olor.



En verdad (por usar algún andalucismo, jeje), cuando me acostumbre al olor de los caballos, que fue al poquito de estar, era un sitio bastante agradable, con buena gente, con musiquita, y con copas y cervezas baratitas, que te servían unos camareros muy apañados, que tenían toda la pinta de ser los mismos que durante el día se encargaban del mantenimiento de los caballos. Además, de lo divertido que es dedicarte a jugar y acariciar a un caballo, mientras tienes un copazo de la mano.

En conclusión, si en Londres tienen Pubs ambientados como cuadras de caballos, en la Axarquía tenemos cuadras de caballos que son bares. Está claro que en la Axarquía hay muchísima más clase y elegancia que en Londres.